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Treintañera

25 de mayo de 2022

Autora: Nay Ramírez

El día de hoy en tu sección treintañera les escribo con un derrame en el ojo izquierdo, en las últimas semanas el estrés que he sentido se desborda como siempre o casi siempre en mi cuerpo, lo que permite hacer una reflexión sobre la vida laboral de un adulto  joven.

Este artículo de opinión tiene como fin el compartir los sentires de una parte medular de mi vida, lo que es la esfera laboral, el ambiente profesional en el que me desempeño es el de la Administración Pública.

La Administración Pública ha sido para mi una plataforma de crecimiento profesional, lo que me ha permitido estar en diferentes Secretarías y conocer un poco de cómo se gobierna a una sociedad, siempre la he denominado como la relación tóxica más larga de mi vida, ya que, a veces odio tanto ser servidora pública pero otras veces amo con locura mi profesión, sin embargo, la realidad me está rebasando, con el paso del tiempo y por mi naturaleza siempre quiero más.

En los últimos meses, siento que la vida que llevo no es suficiente y estoy cuestionando la explotación laboral en la que vivimos disfrazada por sueños utópicos de autorrealización, y aunque me sienta así, se que estoy en mejores condiciones laborales que muchos mexicanos, para muestra los siguientes datos: tan solo en el primer trimestre de este año 49.7 millones de personas no les alcanza para adquirir una canasta básica. 

Otro dato que me desconcertó y me hace apreciar mi trabajo es que según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada por el INEGI  reporta que prácticamente el 56% de la población económicamente activa tiene un empleo informal, lo que significa que no cuentan con prestaciones laborales, y para pensar un poco más aún en estos tiempos de liberación femenina la brecha salarial sigue vigente, ya que, según datos del CONEVAL las mujeres ganan en promedio $1,400.00 menos que los hombres.

El ser adulto joven requiere que seamos resilientes con la vida que llevamos, y saber manejar el estrés, a veces nos exigimos de más poniendo a un lado nuestros sentires y proyectos personales. El cansancio y la frustración a veces se vuelven constantes, sin embargo, hay que pensar que no estamos solos, a pesar de este panorama gris, hay que apoyar la auto-gestión y los auto-empleos.

Les abrazo.